El Papa Francisco animó a servir con competencia y compasión a las personas que tienen algún tipo de discapacidad.

Así lo indicó el Santo Padre al recibir en el Aula Pablo VI a más de cinco mil personas de la fundación Gnocchi, entre los que estaban los dirigentes, empleados, pacientes con sus familias y voluntarios, en ocasión del décimo aniversario de la beatificación de su fundador, P. Carlo Gnocchi.

“No se cansen de servir a los últimos en la difícil frontera de la enfermedad y la discapacidad: junto con las más avanzadas terapias y técnicas para el cuerpo, ofrezcan las medicinas del alma, es decir, el consuelo y la ternura de Dios, a los que con confianza se dirigen a sus estructuras”, animó el Papa.

Durante su discurso, el Santo Padre animó a los presentes a continuar el ejemplo de su fundador, el beato Carlo Gnocchi, a quien llamó “apóstol de la caridad” porque “sirvió heroicamente a Cristo en los niños, los jóvenes, los pobres y los que sufren, desde el comienzo de su ministerio sacerdotal, como un educador apasionado”.

El P. Carlo, como capellán militar, “conoció la crueldad de la Segunda Guerra Mundial, primero en el frente greco-albanés, luego, con los Alpinos de la División ‘Tridentina’, en la dramática campaña de Rusia».

Después de la retirada de ese frente, el beato Gnocchi “trabajó incansablemente por los heridos y moribundos, y pensó en el diseño de una obra a favor de los huérfanos y niños mutilados por el estallido de los artefactos de guerra” y de regreso a Italia realizó este proyecto que “no fue solo una empresa social, sino movida por la caridad de Cristo. Una obra, un fruto de la caridad de Cristo”, explicó el Papa.

“Ustedes continúan su legado y, como un talento precioso, lo están multiplicando con el mismo celo apostólico y la misma fidelidad al Evangelio. Les agradezco a cada uno de ustedes: directores y responsables de los

Centros, médicos y trabajadores, voluntarios y amigos. Y hoy están aquí, junto con los pacientes, los asistidos y sus familias, para confirmar su compromiso de estar cerca de los sufrimientos de las personas más frágiles, al estilo del Buen Samaritano y con el ejemplo de su beato fundador”, afirmó Francisco.


En esta línea, el Santo Padre destacó que “están llamados a conjugar el servicio social y sanitario con la acción evangelizadora en los aspectos concretos de la vida cotidiana” y es necesario “combatir con valentía las causas del sufrimiento y curar con amor el malestar de los que sufren o están en dificultades”.

Por ello, el Papa Francisco exhortó a realizar su servicio conjugando la competencia y la compasión.

Competencia y compasión

La competencia, dijo el Papa, “es el fruto de su preparación, de la experiencia y la actualización; y todo esto se apoya en una fuerte motivación para servir al prójimo que sufre, una motivación que en el cristiano está animada por la caridad de Cristo” y es “la cualidad que hace creíble el testimonio de los fieles laicos en los diferentes ambientes de la sociedad”.

Sobre la compasión, el Santo Padre explicó que “se trata de ‘sufrir con’, de compadecer como Jesús que, por amor al hombre, se hizo hombre para poder compartir plenamente, de una manera muy real, en carne y hueso, como se nos muestra en su pasión”.

“Una sociedad que no es capaz de acoger, proteger y dar esperanza a los que sufren es una sociedad que ha perdido la piedad, que ha perdido el sentido de humanidad”, alertó.

De este modo, el Pontífice renovó su aprecio “por el servicio que prestan a quienes se encuentran en dificultades” y los animó “a continuar su camino en su compromiso con la promoción humana, que es también una contribución indispensable a la misión evangelizadora de la Iglesia. En efecto, el anuncio del Evangelio es más creíble gracias al amor concreto con el que los discípulos de Jesús dan testimonio de su fe en Él”.

“¡Que el testimonio humano y cristiano del beato don Carlo Gnocchi, caracterizado por el amor a los más débiles, guíe siempre sus decisiones y sus actividades! Que el Señor les conceda ser en todas partes mensajeros de su misericordia y su consuelo, mensajeros de su ternura”, exhortó el Papa.

No es la primera vez que el Papa se encuentra con los miembros de esta institución. El Jueves Santo de 2014 visitó el Centro Santa María de la Providencia, perteneciente a la Fundación Don Carlo Gnocchi, en donde lavó los pies a algunas personas durante la Misa ‘in Coena Domini’.
Fuente: aciprensa.com