La heráldica (disciplina que describe, estudia y explica el significado de las figuras de los escudos) se hizo común desde la edad media en el clero. Utilizado por la iglesia para distinguir los grados del orden sagrado, la jurisdicción y de la dignidad.

Cada escudo debe acompañarse con una serie de elementos que permitan identificar la dignidad del eclesiástico. El de los cardenales es timbrado por un capelo de color gules (rojo), del que caen 30 borlas (15 por banda). Si el cardenal es arzobispo, el escudo es acolado por una cruz griega con dos travesaños; si es obispo, es acolado por una cruz griega con un travesaño.

Si el cardenal es un arzobispo tendrá el derecho a usar palio, tienen la opción de añadirlo. Por debajo del escudo aparece la divisa con el lema del obispo. En este caso Mons. Adalberto Martínez Flores eligió como lema: “TODOS SEAN UNO” (San Juan 17,21).