Mensaje del CELAM con motivo de la Jornada Mundial de la Vida Consagrada.

El Consejo Episcopal Latinoamericano (Celam), ha lanzado un mensaje en el que expresa su “fraternidad, cercanía y agradecimiento a las religiosas y religiosos” de América Latina y el Caribe. Lo ha hecho con motivo de la Jornada Mundial de la Vida Consagrada.

Dan vida y siembran esperanza con sus carismas

El escrito, firmado por el presidente, Mons. Miguel Cabrejos, y el secretario general, Mons. Jorge Eduardo Lozano, destaca que los miembros de la Vida Religiosa en el continente, de quienes dicen que son sal de la tierra y luz del mundo, “dan vida y siembran esperanza con sus carismas, mística, profetismo y compromiso, asumiendo con generosidad y valentía los signos de los tiempos y visibilizando el rostro misericordioso de Jesús en medio de los más necesitados, en cada gesto solidario con los más pobres, indefensos y excluidos”.

Dentro del proceso del Sínodo de la Sinodalidad y de los desafíos lanzados por la Asamblea Eclesial de América Latina y el Caribe, el Celam valora y agradece “el testimonio de las religiosas y los religiosos de nuestro continente”, algo que se concreta en su apuesta por una “Vida Religiosa con rostro intercongregacional, intercultural e itinerante, guiados por un amor siempre a estrenar, que nos transforma cotidianamente en discípulas y discípulos misioneros en salida”.

Aporte en el camino de renovación y reestructuración

Desde el Celam también se agradece el aporte de la Vida Religiosa en el camino de renovación y reestructuración de la Iglesia latinoamericana y caribeña y del propio Celam, destacando el papel de la Confederación Latinoamericana y Caribeña de Religiosas y Religiosos (CLAR) y de las Conferencias de Religiosos de cada país, algo que el mensaje agradece expresamente.

Recordando las palabras del papa Francisco en su visita a Perú, el Celam reflexiona sobre la sinodalidad y la importancia de una Iglesia que nace del Bautismo, en la que somos “llamados a caminar juntos y a buscar nuevas sendas de comunión, participación y misión”. En esa perspectiva, animan a la Vida Consagrada “a mantener su entrega generosa, su pasión por Cristo y por la humanidad en tantos escenarios pastorales y en los más diversos lugares y territorios de nuestro Continente”.

Testimonio de los mártires

El mensaje recuerda su entrega y el hecho de que muchos “religiosas y religiosos han derramado su sangre en estas tierras por amor a los más pobres y vulnerables y también por defender nuestra Casa común”. Cita como ejemplo de eso a los recientemente beatificados en El Salvador, el jesuita Rutilio Grande y el franciscano Cosme Spessotto, un hecho que es visto como “un reconocimiento a la Vida Consagrada en su totalidad que asume vivir el Evangelio con valentía encarnándose en la realidad del Santo Pueblo de Dios”.

Finalmente, Mons. Cabrejos y Mons. Lozano dicen a la Vida Religiosa que cuenten con ellos, pues se dicen sus hermanos, a lo que añaden que “la vida consagrada es un gran don para la Iglesia”. También piden para la Vida Religiosa la compañía de Nuestra Señora de Guadalupe en “su abnegada labor y los cubra con su tierna protección maternal”.