En este consistorio del papado de Francisco I creará 20 nuevos cardenales, se celebra con la imposición del capelo o birrete y al recibir el anillo, ambos signos del cardenalato. La ceremonia se celebra en la Basílica de San Pedro del Vaticano y durante la misma el Pontífice leerá la fórmula de creación y proclamará solemnemente los nombres de los 20 nuevos purpurados.

El ritual prevé que el primero de los nuevos cardenales se dirija al Pontífice en nombre de todos.
Tras la Liturgia de la Palabra, la homilía, la profesión de fe y el juramento, cada nuevo cardenal se aproxima hasta el Papa y se arrodilla para recibir el capelo o birrete cardenalicio -que es de color púrpura- y la asignación de un título o diaconía.

El Papa coloca el birrete sobre la cabeza del nuevo cardenal y pronuncia: «(este birrete es) rojo como signo de la dignidad del oficio de cardenal y significa que estás preparado para actuar con fortaleza, hasta el punto de derramar tu sangre por el crecimiento de la fe cristiana, por la paz y armonía entre el pueblo de Dios, por la libertad y la extensión de la Santa Iglesia Católica Romana».
El anillo es un «signo de dignidad, de solicitud pastoral y de más sólida unión con la Sede del Apóstol san Pedro».

Después le entrega la Bula de Creación de Cardenales, le asigna el Título o Diaconía, como signo de su participación en el cuidado pastoral del Papa por la ciudad de Roma. El Papa intercambia el beso de la paz con los nuevos miembros del Colegio Cardenalicio y los Cardenales también intercambian el mismo signo entre ellos. El rito concluye con la oración de los fieles, el rezo del Padre Nuestro.