Las voces del territorio amazónico están cambiando el modelo pastoral de la Iglesia Amazónica, convirtiéndose en una fuente de vida renovada para la Iglesia y el mundo: lo afirma el cardenal Mario Grech, Secretario General del Sínodo de los Obispos, en una declaración publicada este 5 de febrero con motivo del 2º Aniversario de Querida Amazonia.

Una declaración del Cardenal Mario Grech, Secretario General del Sínodo para los Obispos, con motivo de los dos años de la Exhortación Apostólica Postsinodal Querida Amazonia, afirma que la participación directa de “las voces del territorio amazónico”, está cambiando el “modelo pastoral de la Iglesia Amazónica, convirtiéndose en una fuente de vida renovada para la Iglesia y el mundo». El documento ha suscitado cambios “tanto en el ámbito eclesial como civil”, y a pesar de que “dar pasos en esta dirección lleva tiempo”, las semillas plantadas en el proceso sinodal, algunas de las cuales aún están en proceso de germinación, “están floreciendo y seguirán dando vida a las generaciones venideras”.

Sucede que los cuatro sueños “inaplazables” del Papa y de la Iglesia plasmados en la exhortación, a saber, sociales, culturales, ecológicos y eclesiales, encarnan “un renacimiento de las invitaciones más profundas del Concilio Vaticano II haciendo de la Querida Amazonia un medio adecuado para conducir a la Iglesia a la conversión sinodal integral a la que nos invita el Sínodo 2021-2023”: desde su publicación,- escribe el cardenal Grech -Dios sigue manifestándose en medio del misterio sagrado de este territorio en la vida de su gente y en el testimonio de una Iglesia encarnada, santa y pecadora a la vez. “Dios se manifiesta aquí a pesar del miedo de algunos a cambiar, o del deseo de otros de imponer una visión ideológica”. 

La periferia es el centro

“La periferia es el centro”: esta afirmación del Pontífice indica que la misma puede entenderse como “un elemento evangélico fundamental que puede arrojar luz sobre los dos años transcurridos desde la presentación de Querida Amazonia”, afirma Grech. Vale decir, que “lo que antes era descartado o secundario en este territorio se ha convertido en piedra angular, sanando un mundo roto y creando nuevas posibilidades para la Iglesia”. 

Este camino, donde los marginados se convierten en fuente de vida, es propio del camino de Jesús. Las voces del territorio amazónico (su participación directa) están cambiando el modelo pastoral de la Iglesia Amazónica, convirtiéndose en una fuente de vida renovada para la Iglesia y el mundo. 

Un ejercicio que fortalece a la Iglesia

El Secretario del Sínodo para los Obispos ve el ejercicio de escuchar a este territorio y «de incorporar efectivamente estas voces en la determinación de los proyectos eclesiales” como un fortalecimiento para la Iglesia, que hace sí que “los discípulos de Cristo crezcan cada vez más hasta ser verdaderos sujetos de su propia historia”. De hecho, asegura que “hoy no se puede hablar de sinodalidad sin la participación efectiva del santo pueblo fiel de Dios”: se trata de una conciencia que “es fuente de vida e inspiración para el actual Sínodo 2021-2023, Por una Iglesia Sinodal: comunión, participación y misión”.

«Nueva vida para el bien de la Iglesia»

El establecimiento canónico ad experimentum de la Conferencia Eclesial de la Amazonía (CEAMA) “abre un nuevo camino para el discipulado peregrino y misionero de la Iglesia amazónica”, afirma también el purpurado, haciendo presente que las comisiones y grupos de trabajo “están asumiendo algunas de las tareas más urgentes que Querida Amazonia propuso para la misión de la Iglesia”: ellos constituyen “un medio por el cual las propuestas sinodales son guiadas y desarrolladas de una manera orgánica sinodal”.

En este segundo aniversario “el soplo del Espíritu de Dios que brota de la presencia de Cristo en la Iglesia Amazónica”, concluye el Secretario del Sínodo para los Obispos “sigue generando nueva vida para el bien de la Iglesia”.