El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, acusó este lunes a un grupo de almirantes retirados de sugerir «un golpe de Estado político», al criticar su proyecto para un canal de navegación en Estambul y por lo cual fueron detenidos.

“El deber de los almirantes retirados no es publicar declaraciones con insinuaciones de un golpe de Estado político. Ningún funcionario retirado tiene el derecho de tomar ese camino”, declaró Erdogan en un discurso en Ankara.
La policía detuvo este lunes a diez almirantes retirados que formaron parte de 104 firmantes de una carta abierta que alerta de la amenaza que representaría el proyecto del “canal Estambul” sobre un tratado que garantiza la libre navegación en el estrecho del Bósforo.
Otros cuatro altos oficiales retirados no fueron arrestados debido a su edad, pero recibieron la orden de presentarse a la policía en los próximos tres días.
Según la fiscalía, se abrió una investigación judicial contra los militares retirados por “reunión con el objetivo de cometer un crimen contra la seguridad del Estado y el orden constitucional”.
Entre los detenidos figura el contralmirante Cem Gürdeniz, considerado el padre de la controvertida doctrina de la “patria azul”, que prevé establecer la soberanía turca en amplias zonas del Mediterráneo oriental.
Según el diario progubernamental Sabah, los almirantes firmantes se quedaron sin su alojamiento de funciones y su derecho a protección.
La aprobación en marzo en Turquía de planes para desarrollar en Estambul un canal de navegación comparable al de Panamá o de Suez, abrió un debate sobre la Convención de Montreux.
Este tratado, de 1936, garantiza el libre paso de navíos civiles en los estrechos del Bósforo y Dardanelos e impone restricciones a los buques de guerra de los países que no tienen litoral en el mar Negro.
“Inaceptable”
“Canal Estambul” es el más ambicioso de los que Erdogan llama sus “proyectos locos”, que han permitido transformar el país con nuevos aeropuertos, puentes, carreteras y túneles en sus 18 años en el poder.

El presidente Recep Tayyip Erdogan habla durante una rueda de prensa tras una reunión del gobierno turco, el 29 de marzo de 2021 en Ankara© AFP/Archivos Adem Altan
El gobierno turco alega que este canal dotaría a Estambul de un nuevo centro de interés, además de aliviar al Bósforo, uno de los estrechos más congestionados del mundo. Más de 18.000 barcos lo atravesaron en 2018, según las autoridades turcas.
En su carta, los almirantes retirados expresan su “preocupación” por abrir un debate sobre la Convención de Montreux, que a su entender “protege los intereses turcos”.
“No tiene nada que ver con la libertad de expresión. En un país cuya historia está plagada de golpes es inaceptable”, agregó Erdogan, tras reunirse en la presidencia con altos dirigentes para hablar sobre la carta, que calificó de “maliciosa”.
Altos responsables turcos condenaron el texto de estos militares. “Hay una diferencia en expresar sus ideas y hacer una declaración en un tono de golpe de Estado”, dijo el presidente del Parlamento, Mustafa Sentop.
Este lunes, el ministro de Justicia, Abdulhamit Gül, insistió en la cuestión: “Vamos a luchar contra esta mentalidad oscura. No existe ningún poder por encima del de la voluntad de la nación”.
La intervención de los militares en la política es un tema muy sensible en Turquía, donde el ejército ha llevado a cabo tres golpes de Estado, entre 1960 y 1980, y durante mucho tiempo ha sido muy influyente en los gobiernos.
Después de haber llevado a cabo varias reformas que redujeron considerablemente el peso del ejército en la política, Erdogan superó en julio de 2016 un intento de golpe de Estado perpetrado por militares y que, según él, fue orquestado por el predicador Fethulá Gülen, exiliado en Estados Unidos.
El proyecto del canal y el posible impacto en el tratado de Montreux también suscita preocupación en Rusia.
“Moscú teme que los países de la OTAN u otro Estado opuesto a Rusia puedan dirigir navíos de guerra en cualquier momento en el mar Negro (…) lo que podría amenazar notablemente la seguridad nacional rusa”, estimó la fundación Jamestown, un grupo de reflexión sobre política de defensa, con sede en Estados Unidos.