Miles de afganos huyen de las ciudades capturadas por los talibanes en el norte del país y muchos cuentan historias terribles, que incluyen secuestros de mujeres adolescentes, decapitaciones y asesinatos de civiles. En un parque en el centro de Kabul, cientos de desplazados reemplazaron a los caminantes y duermen en el suelo, traumatizados.
Friba, de 36 años, recuerda a los perros que deambulaban alrededor de los cadáveres cerca de la prisión en Kunduz, una gran ciudad del norte, de la que huyó con sus seis hijos el domingo cuando los talibanes tomaron el control.
Desde el viernes, los insurgentes se han apoderado de nueve de las 34 capitales de provincia, provocando la huida de decenas de miles de afganos.
Marwa, de 25 años, proviene de Taloqan, otra capital provincial tomada el domingo. Entre lágrimas, cuenta que los insurgentes secuestraron a su prima de 16 años el día anterior para casarla con un combatiente.
“Cuando hay dos niñas en una familia, se llevan a una para casarla; cuando hay dos niños, toman a uno para hacerlo luchar”, agrega la joven viuda, con un catéter sucio plantado en la mano por una lesión en la pierna.
“Estoy tan triste que a menudo pienso en prenderme fuego”.
Los talibanes están ahora liderando una ofensiva total, lanzada en mayo con el inicio de la retirada final de las fuerzas extranjeras, que finalizará a finales de mes.
“Sólo un peluquero”
Según el gobierno afgano, 60.000 familias han sido desplazadas por los combates en los últimos dos meses y 17.000 se han registrado en Kabul.
Según el gobierno afgano, 60.000 familias han sido desplazadas por los combates en los últimos dos meses© AFP/Archivos Wakil Kohsar
Afganistán ya tiene más de 5 millones de desplazados internos, incluidos al menos 359.000 que huyeron en 2021, dijo el martes la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).
En las localidades que conquistaron, los insurgentes han sido acusados de cometer crímenes de guerra y varios organismos internacionales, incluida la ONU, han pedido investigaciones.
“Hace tres días, los talibanes mataron a un peluquero porque pensaban que trabajaba para el gobierno. Pero era solo un peluquero”, dijo Mirwais Khan Amiri, de 22 años, que llegó al parque el sábado desde Kunduz.
“Estaban matando a todos los que trabajaban con el gobierno, incluso a los que habían renunciado hace cinco años”.
En otro campamento al norte de Kabul, también se cuentan historias sórdidas.
“Los talibanes agarraron a uno de mis hijos por la cabeza, como si fuera una oveja, lo decapitaron con un cuchillo y tiraron su cabeza. No sé si su cuerpo fue devorado por perros o enterrado”, dijo Abdulmanan, un desplazado de Kunduz.
“Pronto en Kabul”
Y al trauma se suma ahora la falta de todo. En el parque, ni siquiera hay suficientes carpas para albergar a los desplazados, sólo hay diez, que se reservan para los niños.
La mayoría de la gente no tiene nada como refugio, sólo unos chales que cuelgan a los árboles.
Familias desplazadas, que huyeron de las provincias de Kunduz y Takhar, esperan por comida en Kabul, Afganistán, el 9 de agosto de 2021© AFP/Archivos Wakil Kohsar
Una niña de 2 años, muy enferma, está tirada en el suelo cerca de su abuelo. “Se resfrió en la noche”, dijo Mohammad Khan, de 70 años.
Un soldado que pasa discretamente le da un billete al anciano.
Ninguna organización humanitaria está presente.
Los mismos desplazados han comenzado a enumerar sus nombres y números, con la esperanza de que los funcionarios vengan a pedírselos para ayudarlos.
Un hombre intenta vender mosquiteros a los desplazados, por unos 3 dólares. Pero nadie tiene dinero.
Bibi Ma, viuda, está sola con su hija y su once nietos. “No tengo dinero para cuidarlos. Piden ver a su padre…”, lamenta. Pero su padre murió hace cuatro días, cuando un cohete aterrizó en la puerta de su casa en Kunduz.
“Hasta ahora no nos han dado ni un centavo”, lamenta Azizullah, también de Kunduz, que perdió “siete u ocho vecinos” y denuncia “la forma brutal de combatir” de los talibanes.
“Irrumpían en las casas y mataban a quienes intentaban detenerlos”, recuerda. “Si continúan así, sin preocuparse por nadie, pronto estarán en Kabul… Entonces, ¿a dónde podremos huir?”, se pregunta.