Tres años después de la firma del documento sobre la Fraternidad Humana en Abu Dhabi por el Papa Francisco y el Gran Imán al-Tayeb; el prefecto ad interim del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral subraya la necesidad de promover, a todos los niveles, una cultura centrada en la dignidad de las personas. «Cada uno puede hacer algo» es su invitación y sobre el fenómeno migratorio denuncia: «Está minado por la ideología y la retórica negativa».

Felipe Herrera Espaliat- Ciudad del Vaticano 

El cardenal Michale Czerny, prefecto interino del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, habla con Vatican News sobre el aniversario del Documento sobre la Fraternidad Humana.

– Eminencia, este Documento sobre la Fraternidad Humana para la Paz Mundial y la Convivencia Común toca muchos temas que están en el corazón de la misión del Dicasterio para el Desarrollo Humano actualmente bajo su dirección. Los dos principales firmantes hacen un enérgico llamamiento conjunto contra la injusticia, la falta de distribución equitativa de los recursos naturales, así como el fin de los conflictos, la degradación del medio ambiente y el declive cultural y moral. ¿Qué hace su Dicasterio para promover la fraternidad humana y poner en práctica este documento histórico?

El nombre de nuestro Dicasterio – «Desarrollo Humano Integral»- es en cierto modo una traducción o reformulación de la expresión «hermandad humana». Significa que nuestro Dicasterio se ocupa de todos aquellos factores sociales, públicos, económicos y políticos que pueden ser un obstáculo o una ayuda para el desarrollo humano integral; y este desarrollo humano integral es lo que queremos, cada uno para sí mismo y luego para los demás. 

Significa crear las condiciones para una vida digna, una vida rica en esperanza, con un horizonte de esperanza. Así, el Documento sobre la fraternidad humana nos explica, como hacemos en el Dicasterio, lo que hay que hacer: no podemos hacerlo todo, pero todos podemos hacer algo. Y sí, hay muchos ámbitos de la vida humana en los que hay que progresar: tanto en esta fraternidad humana como en este desarrollo humano integral. Así que esto se convierte en una fiesta, un aniversario que también para nuestro Dicasterio se convierte en una ocasión para celebrar y rezar por lo que trabajamos.

– Es sin duda un momento de alegría para todos. Este documento aboga por la plena ciudadanía de todos en nuestras sociedades, y por el fin del uso discriminatorio -por ejemplo- del término minorías, a la vez que menciona la importancia de la asistencia a los refugiados. Todas estas cuestiones nos parecen especialmente importantes para usted, dado su compromiso con el Dicasterio. Es un tema que también está muy cerca del corazón del Papa Francisco. ¿Por qué es tan importante hoy en día el problema, o incluso podemos decir desafío, de nuestros hermanos y hermanas refugiados?

El desafío es importante porque el movimiento humano es un factor de vida desde el principio, y gracias a los sistemas de comunicación -como el de ustedes- somos más conscientes de estos movimientos, pero también más conscientes de que cada uno puede hacer algo para acoger a estos hermanos y hermanas que llegan. 

Es una pena que este fenómeno, esta realidad humana, haya sido minada por la retórica y la ideología negativa, cuando en realidad es una oportunidad, una ocasión para crecer como persona y como pueblo. Y así vivimos esta fraternidad humana en nuestra relación con los migrantes y refugiados, con las víctimas de la trata, como una oportunidad para abrir nuestros corazones, nuestras manos y nuestras vidas para acoger a alguien necesitado. Jesús dejó muy claro que si lo hacemos con ellos es como si se lo hiciéramos a Él.

– Eminencia, usted es miembro de la comisión internacional independiente que a finales de este mes otorgará el Premio Zayed a la Hermandad Humana 2022 en Abu Dhabi. ¿Qué puede decirnos sobre las candidaturas presentadas y la importancia de esta edición, aún en plena pandemia de Covid-19? ¿Han encontrado entre los candidatos esas antorchas de esperanza para la humanidad que buscaban?

Por supuesto que sí, y espero que el hecho de haber concedido el Premio también nos abra los ojos a las muchas otras personas que nos rodean, incluso en otras partes del mundo, que son una fuente de esperanza. La falta de esperanza es quizás el efecto más terrible de este Covid: esperamos que la celebración y el Premio sean una oportunidad para reabrir el corazón y la mente y ver que el futuro nos espera con grandes promesas.