Los líderes mundiales que participan en la cumbre virtual convocada en el Día de la Tierra tienen una posición unánime: la lucha contra el cambio climático será beneficiosa para el crecimiento económico en todo el planeta. El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, el de China, Xi Jinping, y la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, estuvieron entre los ejecutivos que apoyaron los llamados a implementar mayores impuestos al carbono, y a realizar inversiones masivas en energía verde para tratar de frenar las crecientes temperaturas y poner al mundo en camino hacia la prosperidad.
A continuación, un resumen de los últimos esfuerzos globales para luchar contra el cambio climático:
¿Qué está en juego?
El cambio climático representa una amenaza mayor para el crecimiento global, con peligros que van desde la disminución del rendimiento de los cultivos, los climas extremos que arrasan las economías basadas en el turismo, el desarrollo de enfermedades y otras catástrofes que pueden mermar la productividad.
Sus efectos podrían reducir el PIB mundial hasta un 18% en 2050 comparado con las estimaciones sin cambio climático, según un informe publicado el jueves por Swiss Re, uno de los mayores reaseguradores del mundo.
China podría perder hasta un 24% de su PIB en el peor escenario, el de mayor impacto, mientras que Europa podría ceder un 11% y Estados Unidos, alrededor del 10%, de acuerdo al estudio.
El Banco Mundial estima que entre 32 y 132 millones más de personas pueden caer en la pobreza extrema para 2030 debido a los efectos del cambio climático.
¿Dónde hay que invertir?
El Banco Mundial identificó cinco áreas prioritarias de inversión: sistemas de alerta temprana, infraestructuras resilientes al clima, agricultura de secano, protección de manglares y resiliencia del agua.
La institución basada en Washington estimó que invertir globalmente 1,8 billones en esas áreas en los próximos nueve años puede generar 7,1 billones en retorno.
La Agencia Internacional de Energía urgió en enero a tomar “acciones decisivas” para 2030.
El órgano pidió también aumentar la cada vez mayor proporción de autos eléctricos a más del 50% desde el 3% actual, elevando la producción de hidrógeno bajo en carbono a 40 millones de toneladas métricas desde las apenas 450.000 actuales, y aumentar la inversión en electricidad limpia a 1,6 billones desde 380.000 millones.
Los líderes mundiales e instituciones multilaterales dicen que estas inversiones generarán millones de empleos, sin dar números precisos.
¿Por qué un impuesto al carbono?
Un impuesto al carbono dirigido a las mayores fuentes de emisión tendría como objetivo cambiar el comportamiento del consumidor animándole a usar menos energía, comprar vehículos electrónicos y productos domésticos más eficientes.
El FMI afirma que un impuesto de ese tipo es la única forma de mantener el incremento de la temperatura del planeta dentro de los 1,5 grados Celsius (2,7 Fahrenheit) por encima de la época preindustrial.
“Se han implementado más de 60 esquemas de precios, pero el precio medio global es ahora de dos dólares la tonelada y necesitamos que suba a 75 dólares por tonelada en 2030 para disminuir las emisiones en línea con los objetivos del Acuerdo de París”, afirmó la directora del FMI en la cumbre virtual del jueves.
Kristalina Georgieva propuso un precio mínimo de carbono para los mayores emisores que cubrirá hasta un 80% de las emisiones globales, pero “con precios diferenciados para países con diferentes niveles de desarrollo económico”.
Una tasa al carbono combinada con inversión creciente en infraestructuras respetuosas con el medio ambiente podrían elevar el PIB a más del 0,7% por año en los próximos 15 años, afirmó Georgieva.
¿Cuál será el impacto?
El FMI calcula que una tasa al carbono de al menos 50 dólares por tonelada en 2030 para los países del G20, y de 25 dólares por tonelada para las naciones emergentes, duplicará las reducciones de emisiones en comparación con los compromisos actuales.
Los ingresos fiscales recopilados serán sustanciales, oscilando entre el 0,5% y el 4,5% de la riqueza nacional dependiendo del país.
Estos fondos podrán usarse para reducir los impuestos sobre la renta o redistribuirlos a los hogares más pobres.
¿Qué pasa con los países pobres?
El FMI y el Banco Mundial están considerando la posibilidad de reducir la deuda de los países pobres a cambio de inversiones verdes. El objetivo es hacer propuestas concretas para la cumbre climática COP26 que se celebrará a finales de año.
¿Cómo funciona el Fondo Verde?
Apoyado por Naciones Unidas, el Fondo Verde para el Clima pretende transferir fondos de países ricos a las naciones más pobres en riesgo por el cambio climático para financiar proyectos que luchen contra los efectos de las temperaturas crecientes.
Estados Unidos pretende añadir 1.200 millones de dólares más al fondo el próximo año.