Miles de personas siguen contagiándose con la variante Omicron del Covid-19. Y cada vez son más los gobiernos de todo el mundo que deciden relajar las normas de aislamiento de los enfermos y sus familias para evitar la parálisis económica

Tiziana Campisi – Ciudad del Vaticano

En Israel, el primer ministro Naftali Bennet ha anunciado que toda la población mayor de 60 años y el personal médico tendrán derecho a una cuarta dosis de la vacuna contra el Covid-19, mientras que, en varios países, ante el crecimiento de los positivos de la variante Omicron, se intenta encontrar un compromiso entre las medidas restrictivas y la continuación de las actividades.

En Australia hay unos 40.000 infectados de Covid-19, y en los últimos días el número de contagios se ha triplicado, pero el primer ministro Scott Morrison ha asegurado que respetará los planes de reapertura económica. «Hemos cambiado de marcha – dijo – y estamos consiguiendo convivir con el virus. Por lo tanto, el mundo del trabajo y la escuela no se detendrá, también porque Omicron, añadió Morrison, es un 75% menos virulento y menos grave que la variante Delta.

Los casos diarios se han triplicado – unos 34.000 – también en la India, donde las vacunas han empezado a administrarse a jóvenes de entre 15 y 18 años.

Según Unicef, hay 253 millones de adolescentes en el país, lo que representa la mayor población joven del mundo.

El número de positivos también aumenta en México, con más de 10.000 casos al día, mientras desciende en China.

La situación en Europa

También se registran menos casos de Covid-19 en Alemania, mientras en los Países Bajos se han producido disturbios. Además, la policía informó que 30 personas fueron detenidas ayer en Ámsterdam durante una protesta, prohibida por las autoridades, contra el nuevo bloqueo impuesto en respuesta a la propagación de la variante Omicron.

Los colegios han reabierto hoy en Francia tras las vacaciones de Navidad, pero en un clima de incertidumbre, ya que los más de 200.000 casos diarios de Covid-19 presagian nuevos contagios y el cierre de las escuelas. Sin embargo, han entrado en vigor una serie de restricciones puestas en marcha por el gobierno para hacer frente a la propagación de la variante Omicron: la obligación de llevar mascarilla en público a partir de los 6 años, la prohibición de consumir bebidas y alimentos en cines, teatros, estadios y transportes públicos y, para los trabajos que así lo permiten, el trabajo de smart working durante al menos tres días a la semana.

La mitad de Italia está en la llamada “zona amarilla”. Las regiones que han dejado de estar en la “zona blanca” son Lombardía, el Lacio, Piamonte, Sicilia, Liguria, Las Marcas, Véneto, Friul-Venecia Giulia, Calabria y las provincias autónomas de Bolzano y Trento.

Para Liguria, hay un posible cambio a “zona naranja” a partir del 10 de enero. Desde un punto de vista práctico, la transición a la “zona amarilla” no supone grandes cambios, dada la obligación de llevar mascarilla incluso en el exterior, que está en vigor en todo el país, y el límite de 4 personas en las mesas de bares y restaurantes, que ha sido sustituido por la obligación del Super Green pass.