Estados Unidos anunció que ha perdido más de 20 millones de empleos en un mes, una cifra sin precedentes, causada por una pandemia que ensombreció este viernes las modestas festividades por el fin de la II Guerra Mundial en Europa.

El planeta afronta un desafío común sin parangón desde la última conflagración bélica mundial, que en Europa terminó el 8 de mayo de 1945.

Pero Estados Unidos y China protagonizan una agria polémica sobre el origen de la COVID-19, mientras el resto de líderes piden calmar los ánimos.

«No tenemos que aceptar que el orden y la paz» establecidos a partir de 1945 «se evaporen ante nuestros ojos», afirmó el presidente alemán Frank-Walter Steinmeier en un discurso en Berlín.

«Queremos más y no menos cooperación en el mundo, inclusive en la lucha contra la pandemia», agregó.

Estados Unidos, en pleno año electoral y con la peor crisis económica desde la Gran Depresión, ha tomado la senda del desconfinamiento, al igual que China, que este viernes anunció que reabrirá cines, museos y otros lugares de ocio.

Pero el presidente Donald Trump, que afronta las elecciones en noviembre, cree que además de volver a recuperar la economía de su país, llegó la hora de pedir responsabilidades.

El desempleo en Estados Unidos subió del 4,4% al 14,7% de un solo golpe, en abril. Los datos «eran completamente esperados. No son sorpresivos. Todo el mundo lo sabe», declaró Trump.

Trump habla abiertamente de un «ataque» contra su país, peor que el que sufrió en Pearl Harbor y provocó la entrada en la II Guerra Mundial de Estados Unidos.

Washington no acusa abiertamente a Pekín de haber provocado la pandemia, que está a punto de batir la cifra de 270.000 muertos en el mundo (de un total de más de 3,8 millones de afectados).

Pero el gobierno de Trump exige una investigación internacional, que Pekín solo está dispuesta a admitir después del fin de la pandemia, y bajo la égida de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

China está dispuesta a colaborar en una «revisión» que sea «abierta y transparente» sobre «la respuesta mundial» a la pandemia, declaró este viernes una portavoz.

Washington quiere que Pekín permita el acceso al laboratorio de bioquímica en Wuhan, donde estalló el virus, y a todos los datos disponibles, de forma exhaustiva.

En un informe confidencial, el servicio de inteligencia alemán BND califica las teorías estadounidenses como un intento de Trump para «desviar la atención de sus propios errores», informó la revista Der Spiegel en su página web este viernes.

– Avalancha de odio y xenofobia –

Los riesgos de tensión social a causa de la pandemia y el confinamiento que ha provocado se extienden más allá del terreno diplomático, alertó la ONU.

La pandemia ha causado «una avalancha de odio y xenofobia», denunció el secretario general de la ONU, Antonio Guterres.

«Estamos buscando chivos expiatorios y fomentando el miedo. El sentimiento antiextranjero ha aumentado en Internet y en las calles. Las teorías de la conspiración antisemitas se han extendido, y se han producido ataques contra musulmanes en relación con la COVID-19», lamentó.

Además, el jefe de la ONU repudió que se haya «vilipendiado a los migrantes y refugiados como fuente del virus».

Guterres mencionó también la difusión de memes «despreciables» que sugieren que las personas mayores, que se encuentran entre los más vulnerables al virus, son también los más prescindibles.

– Paz y orden –

Con más de 75.600 muertos en total, Estados Unidos se ha convertido en el epicentro de la enfermedad. A mediados de abril registraba más de 3.100 muertos diarios, pero el país se encuentra hoy en una «meseta» de la que no logra descender.

En Europa, la pandemia se cobró más de 150.000 vidas, sobre todo en el Reino Unido (30.615), Italia (29.958), España (26.299) y Francia (25.987), según un balance de la AFP del viernes basado en datos oficiales. Las cifras reales son sin duda muy superiores.

En este contexto tuvo lugar el 8 de mayo, que desde 1945 marca la rendición de la Alemania nazi en la Segunda Guerra Mundial. A causa del coronavirus, no se pudieron celebrar ni grandes desfiles ni ceremonias públicas.

La pandemia de COVID-19 privó a los rusos del imponente desfile militar por la plaza Roja de Moscú, al que estaban invitados multitud de líderes extranjeros.

– La «bomba» de Milán –

Entretanto, los europeos iban abandonando gradualmente el confinamiento.

Así, Barcelona (noreste de España) reabrió sus playas este viernes para hacer deporte. «No se puede ir a pasear, sentarse o tumbarse, ni a hacer un pícnic», advirtieron desde el ayuntamiento.

En Italia, las imágenes de los milaneses paseándose al borde de los canales o tomando el aperitivo al sol causaron una gran polémica, pues la capital de Lombardía -una de las regiones más castigadas por la COVID-19- sigue siendo «un poco una bomba», advirtió un virólogo reputado.

El primer ministro británico, Boris Johnson, anunciará su programa de desconfinamiento «muy limitado» el domingo, mientras que en Francia empezará a aplicarse el lunes, aunque el levantamiento de las medidas variará de ritmo según la región.

En cambio, Alemania, Austria y los países escandinavos ya levantaron prácticamente todas las restricciones y Copenhague prevé reabrir museos, teatros y cines el 8 de junio.

Una situación muy distinta a la que atraviesa Rusia, donde se han disparado los casos. Moscú, que el viernes registró 10.000 nuevos contagios, prolongó hasta el 31 de mayo su confinamiento.

– «Impotencia y coraje» –

En América Latina y el Caribe se registraron más de 319.000 casos y más de 17.000 muertos, según un balance de la AFP con datos oficiales.

Brasil, con 210 millones de habitantes, es el país que registra más casos registra con 135.106 infectados y 9.146 muertos. Le sigue Perú, con 58.526 contagios y 1.627 fallecidos.

El virus también se ensañó ferozmente en la ciudad ecuatoriana de Guayaquil, de 2,7 millones de habitantes, un tercio de los cuales contrajeron la COVID-19, según indicó el jueves la alcaldesa, Cynthia Viteri, basándose en un estudio.

El presidente ecuatoriano, Lenín Moreno, anunció el jueves que el país recibirá 1.400 millones de dólares del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del Banco Mundial para afrontar las consecuencias económicas de la pandemia.

En México, hubo momentos de tensión en varios hospitales. Hay 1,6 médicos por cada 100.000 habitantes, y los expertos señalan que se necesitaría más del doble para una atención adecuada.

El gobierno destinó a la pandemia 700 hospitales y quiere contratar temporalmente a cientos de médicos, pero no es suficiente.

«Es muy cruel tener que decir ‘no tengo espacio, ve con el asistente de la dirección para que te ayuden a buscar en otro hospital’. Es una mezcla de impotencia y coraje. Quieres hacer mucho, pero estás amarrado de manos», lamentó Beatriz Orozco, médica de urgencias del Hospital de Tacuba de Ciudad de México.
Fuente: AFP