Traducción de la nota realizada por la Conferencia Episcopal Italiana al Cardenal Adalberto Martínez Flores:

Una sorpresa y sobre todo una bendición para todo el pueblo paraguayo que estaba esperando su «cardenal por más de 475 años, es decir, desde la llegada de los primeros misioneros a la provincia del Río de la Plata”. Así Monseñor Adalberto Martínez Flores, arzobispo de Asunción, define la elección del Papa Francisco para atribuirle el púrpura en el Consistorio reciente.

Un cardenal paraguayo es un evento sin precedentes para el pequeño país latinoamericano, donde no existe traducción para el término Cardenal en “Guaraní”, lengua nacional junto con el español. “A nuestro regreso deberíamos acuñar uno con la ayuda de académicos especialistas en el idioma”, subraya el nuevo cardenal y presidente de la Conferencia Episcopal Paraguaya.

El país latinoamericano está muy presente en el corazón del Pontífice. No es casualidad que, junto con Ecuador y Bolivia, fuera el destino de su primer viaje al continente (el de Río en 2013 con motivo de la JMJ ya estaba previsto antes de las elecciones).

Su Eminencia, Paraguay es un poco una periferia de la gran periferia latinoamericana. Las cargas de un pasado de violencia y miseria aún piensan en su presente y futuro. ¿Cuáles son las prioridades?

  • Como arzobispo metropolitano, junto a mis hermanos de la Conferencia Episcopal Paraguaya, el clero Arquidiocesano y nacional, la Conferencia Paraguaya de Religiosos y todo el pueblo de Dios, tenemos el urgente desafío de iluminar con el Evangelio las sombras de los pecados sociales que amenazan la vida de nuestro pueblo. Estamos en el año de los laicos. Su protagonismo es necesario y urgente. Partiendo de un modelo de Iglesia misionera y en salida, los laicos no deben tener miedo de mezclarse con el mundo para que contribuyan a transformar las situaciones de pecado que oprimen a nuestro pueblo.

¿A cuál te refieres en particular?

  • La corrupción, la iniquidad, la violencia silenciosa de la pobreza que excluye y descarta a los más débiles, a los niños y ancianos, a los indígenas y campesinos, deja a los jóvenes sin oportunidades ni horizontes, la destrucción de las familias, la agresión al medio ambiente. Los laicos participan de estas tristes realidades, tanto por acción como por omisión

¿Cuál podría ser el camino para construir un Paraguay más justo?

  • Como padre y pastor y como hermano, mi deseo profundo es fortalecer el sentido de familia en la arquidiócesis y en la Iglesia en Paraguay. Empezando por mí, en todas las instancias eclesiales, debemos construir y fortalecer ese sentido de familia en los pequeños gestos de la vida cotidiana, en nuestro estilo de relacionarnos, en el respeto con que nos tratamos, en la corrección fraterna, en la solidaridad y en el servicio mutuo, en saber escuchar, en saber acompañarnos. Siempre regalamos una sonrisa, un cordial saludo. Poniendo calor humano y actitudes fraternales en todo lo que hacemos.

Paraguay tiene un fuerte componente indígena ¿Cómo es la situación de la comunidad nativa?

  • En la arquidiócesis estamos creando una pastoral indígena, también gracias a la colaboración de expertos en los campos jurídico y educativo. Una respuesta a las diferentes llamadas y desafíos que vivimos en este proceso de caminar juntos, como Iglesia sinodal, buscando acercarnos a la realidad de las comunidades indígenas y escucharlas con profundo respeto y aprecio por sus culturas.
  • El Papa Francisco en Laudato Si nos recuerda que los pueblos indígenas tienen un inmenso conocimiento de la naturaleza. Ante la actual crisis existencial y socioambiental, necesitamos entrar en diálogo con nuestros hermanos, sobre sus experiencias de vida, sus preocupaciones y dolores, sus sueños y alegrías, sus prácticas de cuidado de la casa común. Este diálogo implica un aprendizaje mutuo. Desde este compromiso cristiano vemos y sentimos urgente la búsqueda de soluciones concretas a la actual situación de injusticia que sufren los indígenas en las calles y plazas de Asunción.

¿Hay algún pastor en particular que te inspire en este momento?

  • Dedico la púrpura al cardenal Sean O’Malley, quien fue mi mentor en mi vocación. Tuve la suerte de conocerlo cuando era muy joven, cuando era inmigrante en los Estados Unidos.

 

Vía: Eduardo Alarcón