Una vez más, monseñor Jaime Abril llama a salvaguardar la vida, especialmente de la población civil, en el conflicto armado que continúan sin descanso en la región de Arauca, fronteriza con Venezuela, entre dos facciones de la guerrilla colombiana, donde no falta la mano del narcotráfico. Se pide con urgencia ayuda humanitaria para los desplazados.

Frente a la compleja situación que se agrava en el Departamento de Arauca, el obispo de esta región del país, monseñor Jaime Cristóbal Abril González reitera, en un comunicado, su cercanía y solidaridad con la población afectada y los anima a crecer en la esperanza.

Panorama sombrío de muerte

El obispo – según reporta una nota de la Oficina de prensa de la Conferencia episcopal colombiana – al presentar una radiografía del panorama sombrío que allí se vive, constata que la reactivación directa de la confrontación armada entre grupos insurgentes, ha llevado al agravamiento de la crisis social y como consecuencia de ello se evidencia: asesinatos selectivos, desplazamiento forzado, amenazas a líderes comunitarios, atentados explosivos, quema de vehículos, entre otros.

Nadie puede arrebatar la vida de otro

En un mensaje el obispo reitera que la «vida es sagrada y es un don precioso recibido de Dios y que nadie le está permitido arrebatar a otro», por lo que llama a los actores directos del conflicto para que «pasen de la recriminación mutua, que busca colocar en el otro al único responsable de los hechos a generar el pretexto para las acciones de respuesta, a una reflexión propia, al análisis sereno de los acontecimientos, al afrontar la verdad y clarificar los hechos, a parar, el creciente torbellino de asesinatos, actos violentos y amenazas, a colocar en primer lugar el bien de esa población civil».

Ayuda humanitaria para desplazados

Igualmente, hace un llamado vehemente a las autoridades civiles para que busquen salvaguardar la vida e integridad de la población, así como concretar de manera integral planes de contingencia y ayuda humanitaria.  A la Comunidad Internacional les pide seguir ofreciendo su acompañamiento y apoyo a la población y a las estructuras organizativas que están presentes en esta zona del país.

Comunicado de monseñor Jaime Abril sobre el conflicto armado en Arauca y la emergencia humanitaria

Fake news de las redes

Por otra parte, ante la desinformación que se ha venido generando a través de las redes sociales, con comunicados, videos y grabaciones faltos de veracidad, sembrando en la población incertidumbre, confusión y temor, el prelado exhorta a todas las personas a «ser prudentes en nuestros comentarios, evitemos todo juicio temerario, acusación o señalamiento que pueda poner en riesgo la vida e integridad de cualquier persona».

Finalmente, reitera que Iglesia Católica en Arauca, siempre estará dispuesta a renovar el compromiso con la paz, la justicia y el bien de todos. «Expresamos nuestra disponibilidad a poder aportar desde lo que nos corresponde, a la superación de la situación que estamos viviendo».

Operativo de seguridad en Arauca

El presidente de Colombia, Iván Duque, anunció el pasado domingo el despliegue de la «mayor operación» contra el lavado de activos de la guerrilla Ejército de Liberación Nacional (ELN) y de desmantelamiento de sus redes, que intentan apoderarse de los recursos públicos del departamento de Arauca. Duque – como informa la agencia EFE – hizo una visita sorpresa a Arauca, la capital del departamento del mismo nombre, fronterizo con Venezuela, que ha sido escenario de una guerra entre las disidencias de las FARC y del ELN que dejó al menos 30 muertos y varias familias desplazadas en los primeros días del año. El gobernante colombiano explicó que la operación busca desvelar cómo contratistas y redes de empresas fachadas han tratado de lavar el dinero del terrorismo.

Arauca es un departamento petrolero y agropecuario donde hace décadas se hizo fuerte el Frente de Guerra Oriental del ELN, ahora desafiada por el Frente 10 de las disidencias, que ocupó espacios dejados por las antiguas FARC y que se financia principalmente con extorsiones, secuestros y tráfico de drogas.