El gobierno colombiano aseguró este martes que recibió información de inteligencia, en fase de «verificación», sobre la presunta muerte en Venezuela del exnegociador rebelde de paz Jesús Santrich, requerido por Estados Unidos por narcotráfico y quien se rearmó en 2019. El ministro de Defensa, Diego Molano, dijo en Twitter que, por “información de inteligencia”, supo que Santrich habría muerto en “enfrentamientos ocurridos ayer en Venezuela” junto a “otros delincuentes”.
“Información en verificación. De confirmarse este hecho, se comprueba que en Venezuela se refugian narcocriminales”, escribió.
Un supuesto comunicado de la “Segunda Marquetalia” -cuya autenticidad no ha podido ser verificada- indicó que Santrich murió en “una emboscada ejecutada por comandos del ejército de Colombia el 17 de mayo” en territorio venezolano, en la fronteriza Sierra del Perijá.
“La camioneta donde viajaba el comandante fue atacada con fuego de fusilería y explosiones de granadas”.
La ONG venezolana Fundaredes indicó que el líder guerrillero murió en esa zona de Perijá, en el estado Zulia (noroeste), “donde organizaba el bloque Martín Caballero y tenía confrontación con el frente 33 de Gentil Duarte”, otro de los principales comandantes de los cientos de rebeldes que se marginaron del acuerdo de paz de 2016, que puso fin a la que fuera la organización rebelde más poderosa de América.
Junto a Iván Márquez, exjefe del equipo negociador de las FARC, Santrich organizó la disidencia “Segunda Marquetalia”, que opera principalmente en Venezuela con la ayuda de las fuerzas chavistas, según inteligencia militar colombiana.
Allí estaría en combate con la disidencia de Duarte, según Fundaredes.
“Los únicos que sabían exactamente el lugar seguro de la presencia de los cabecillas, tanto de las FARC como del Ejército de Liberación Nacional, en Venezuela son quienes hoy ostentan el poder. Sin duda alguna que hubo un acomodo”, dijo Javier Tarazona, director de la ONG.
Consultado por la AFP, el gobierno del presidente Nicolás Maduro no se ha pronunciado sobre el asunto.
Del Congreso a las armas
Alegando incumplimientos de lo pactado en el acuerdo de paz, Santrich o Seuxis Hernández Solarte, de 54 años, retomó hace dos años la lucha armada a la que había renunciado en 2016. Su grupo reúne a otros mandos que también se marginaron del acuerdo.
Antes de su rearme, Santrich quedó en la mira de Estados Unidos por su presunta relación con el narcotráfico tras firmar la paz. En abril de 2018 fue capturado con fines de extradición, pero en mayo de 2019 fue liberado por orden de la Corte Suprema, que asumió su expediente.
En junio de 2019 ejerció por semanas como congresista en virtud del acuerdo de paz, pero luego desapareció y se volvió a saber de él cuando, vestido de militar, anunció su vuelta a la clandestinidad.
Washington ofrece una recompensa de hasta diez millones de dólares por Márquez y Santrich.
Conocido por sus actitudes desafiantes y mordaces, en su época de negociador de paz, Santrich siempre alegó inocencia y achacó los cargos de narcotráfico a “montajes” contra la paz.
El líder disidente, quien usa lentes oscuros por una aguda deficiencia visual, se crió en un hogar de profesores. Cursó estudios de Derecho, se formó como maestro en Ciencias Sociales y militó en las juventudes comunistas antes de levantarse en armas a los 21 años. Artista aficionado, Santrich escribe, declama poesía y pinta.