“La Conferencia Eclesial de la Amazonía, modelo de sinodalidad en la Iglesia”. Este fue el tema del webinar organizado por el Grupo de Investigación de Teología y Pastoral de la Facultad Jesuita de Belo Horizonte, en colaboración con el Centro Loyola, el Instituto Santo Tomás de Aquino y la PUC Minas.

Ciudad del Vaticano

“La CEAMA quiere ser una inspiración para toda la Iglesia en cuanto a un camino de sinodalidad, que hoy es de hecho el camino que la Iglesia quiere recorrer hacia su futuro”, lo dijo el Cardenal Claudio Hummes, Presidente de la Conferencia Eclesial de la Amazonía (CEAMA), en el webinar organizado por el Grupo de Investigación de Teología y Pastoral de la Facultad Jesuita de Belo Horizonte, en colaboración con el Centro Loyola, el Instituto Santo Tomás de Aquino y la PUC Minas, de Brasil, que tenia como tema: “La Conferencia Eclesial de la Amazonía, modelo de sinodalidad en la Iglesia”. El evento, dirigido por el Padre Geraldo de Mori y el Hermano Denilson Mariano, forma parte del proyecto Tejiendo Redes, diálogos online sobre Teología Pastoral.

La CEAMA, un camino de sinodalidad

En su intervención, el Cardenal Hummes comenzó precisando que, a petición del Papa Francisco, “no es una Conferencia Episcopal, es una Conferencia Eclesial”, que incluye a todos los que forman parte del Pueblo de Dios. Estamos ante la única Conferencia de este tipo en el mundo, subrayó el Cardenal Hummes, afirmando que, quiere ser una inspiración para toda la Iglesia en cuanto a un camino de sinodalidad, que hoy es de hecho el camino que la Iglesia quiere recorrer hacia su futuro”.

Un proceso inspirado en Aparecida

Según el Cardenal Hummes, es necesario entender lo que es, sabiendo que incluso actuando sigue esperando el reconocimiento canónico de Roma, siguiendo las directrices del Papa Francisco. El Estatuto que se está elaborando está tardando porque será un modelo para otras Conferencias Eclesiales de todo el mundo, insistió el Presidente de CEAMA. Asimismo, el Purpurado presentó la historia de la CEAMA, a partir de la Conferencia de Aparecida, donde el Papa Francisco comenzó a darse cuenta de la importancia de la Amazonía, siendo Arzobispo de Buenos Aires y Presidente de la Comisión de Redacción, de la que también formaba parte el Cardenal Hummes.

En el Documento de Aparecida, recordó el Purpurado, hay cuestiones que se refieren a la Amazonía, sobre el cuidado del medio ambiente, pero también sobre la creación de una Iglesia con rostro amazónico, una Iglesia inculturada, una Iglesia que sepa aportar elementos de las culturas de los pueblos, una Iglesia que sepa formular un plan pastoral para toda esta región, formada por nueve países y muchas culturas, pero que también respete las diferencias, un trabajo que debe revisarse continuamente, algo dinámico, un proceso.

Un largo camino recorrido por la Iglesia de Brasil

La Iglesia en Brasil, siguiendo las reflexiones del Concilio Vaticano II, de una Iglesia como Pueblo de Dios, una Iglesia misionera, una Iglesia inculturada, ha ido asumiendo esto, siguiendo las directrices del Documento de Santarém en 1972, y siendo discutido cada año en las Asambleas de la Conferencia Nacional de Obispos de Brasil (CNBB). A principios del milenio, la CNBB creó una Comisión Episcopal Especial para la Amazonía, que él mismo preside desde su regreso a Brasil tras ser Prefecto de la Congregación del Clero. Durante su presidencia visitó 34 diócesis y prelaturas de la Amazonía, visitando las comunidades locales, conociendo las dificultades de la Iglesia en la Amazonía.

Poco a poco, el Cardenal vio la necesidad de crear redes, que sacaran a las comunidades del aislamiento para resolver juntas los grandes problemas, a menudo similares. En esta coyuntura se creó la Red Eclesial Panamazónica (REPAM) en septiembre de 2014, donde “todos empezaron a darse la mano”, comenzando a visitar, escuchar, planificar juntos, dialogar y hablar sobre cómo ser una Iglesia inculturada, con rostro amazónico, como había sugerido Aparecida. Fue algo que el Papa Francisco apoyó y bendijo desde el principio.

La experiencia del Sínodo para la Amazonía

De ahí nació la idea de un Sínodo para la Amazonía, que se celebró en octubre de 2019. El Cardenal Claudio Hummes destacó la importancia del Documento Final y de la Querida Amazonía, que son los sueños del Papa Francisco a partir de todo lo que se había formulado hasta aquel momento. El cardenal define la preparación del Sínodo para la Amazonía como “un gran ejercicio de sinodalidad”, en el que la REPAM escuchó a las comunidades para elaborar el Instrumento de Trabajo.

Allí vimos cómo el pueblo quiere hablar, cómo el pueblo quiere ser escuchado”, según el Presidente de la REPAM, insistiendo en que “el pueblo también sabe hacia dónde sopla el Espíritu Santo”, una expresión del “sensus fidei”, que “los fieles también saben lo que la fe nos dice sobre cómo vivir la fe en los tiempos actuales y de cara al futuro”. Insistió en la necesidad de que los Obispos escuchen a la gente, a las familias, porque “en el bautismo todos reciben el Espíritu Santo que les da ese sentido de la fe”, algo que considera fundamental para la sinodalidad, que “se basa en esto de verdad”, en que el Pueblo de Dios muestre cómo ser discípulos misioneros hoy y se santifique.

Poner en práctica el Sínodo en el territorio

Una de las propuestas del Sínodo fue la creación de un Organismo Episcopal para poner en práctica el Sínodo en el territorio. Pero el Papa, que siempre está más allá de nosotros, recordó el Cardenal, propuso un organismo que involucrase a todas las categorías del Pueblo de Dios, donde todos son miembros. Un organismo con autonomía propia, que dio lugar a la Conferencia Eclesial de la Amazonía (CEAMA). Era algo totalmente nuevo, que poco a poco debía elaborarse, vinculado al Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM), que según el cardenal también está haciendo un proceso de renovación para ser más sinodal.

El 29 de junio de 2020 se creó la CEAMA, que aún sin estar aprobada canónicamente ha estado trabajando para poner en práctica el Sínodo en el territorio. El Cardenal Hummes insistió en que se trata de un proceso “que se autocorrige, que se autoalimenta” con la fuerza del Espíritu y la fe que siente el Pueblo de Dios. Por ello, el Purpurado llamó a participar, a ser sujetos de este proceso, algo que la CEAMA está haciendo al elaborar el plan pastoral para dinamizar, articular y acompañar las propuestas del Sínodo en el territorio. Insistió en que “es un trabajo en red, con todas las culturas, con todos los países”.

Necesidad de que la gente se implique en el proceso

Según el Cardenal Hummes, no hay una fórmula mágica para que la sinodalidad empiece a aparecer, sino el trabajo de la gente para hacerla avanzar, insistiendo en sentarse juntos, en escuchar juntos. El Presidente de la CEAMA, hablando del CELAM, que está preparando la Asamblea Eclesial de América Latina y el Caribe, dijo que “está tratando de transformarse dentro de esta dinámica sinodal”, siendo un gran ejemplo para las Conferencias Episcopales, que a su vez deben estimular a las diócesis y parroquias para que vean que esto es posible.

Según el Cardenal brasileño “es el Espíritu Santo el que renueva la Iglesia, pero a través de esta sinodalidad, este sentido de la fe que da al Pueblo de Dios la capacidad de participar en este proceso”. El Cardenal Hummes insistió en la importancia de la comunicación, de ver a través de qué vías se pueden vislumbrar los procesos que están ocurriendo, de las redes sociales, un mundo en el que no hemos podido entrar suficientemente.