Distintas parroquias de Pekín intensifican su camino espiritual hacia la Navidad, ampliando sus obras de caridad con los más necesitados y volviendo con gran emoción a las iglesias tras una nueva restricción provocada por el Covid-19.

Ciudad del Vaticano

En el marco del tercer domingo de Adviento, se encendieron las luces de Navidad en las distintas parroquias de Pekín, que despertaron la gran emoción de los fieles ya que han podido volver a las iglesias tras una nueva restricción provocada por el Covid-19.

Así lo informa un artículo publicado por la agencia de noticias Fides, subrayando que con este gesto la comunidad católica «intensifica su camino espiritual y sus obras de caridad».

El camino hacia la Navidad es la solidaridad

Entre estas comunidades -puntualiza Fides- los fieles de la parroquia de Nuestra Señora del Carmen, se reunieron en el patio de la iglesia sosteniendo velas en sus manos, susurrando oraciones con el melodioso canto del coro parroquial «Teodorico Pedrini» de fondo.

«De este modo, han rendido homenaje al padre Teodorico Pedrini (CM, Fermo 30 de junio de 1671 – Pekín 10 de diciembre de 1746), gran misionero italiano, teólogo y autor de cantos sagrados, que fundó y vivió en esta iglesia durante su estancia en la capital del imperio de la dinastía Qing».

En este sentido, ha sido un momento evocador, «pero sobre todo de gran fe y de espíritu misionero, ya que los fieles han transmitido la alegría del mensaje cristiano a todos los habitantes de la zona, ofreciendo un testimonio vivo y elocuente».

La nota de Fides concluye haciendo hincapié en que el camino de los católicos chinos hacia la Navidad también se ha intensificado en las últimas semanas, incrementando las obras de caridad en favor de los más necesitados:

«En la fiesta de San Francisco Javier, patrón de la misión en China, el grupo de Caridad de la parroquia de Aozhen (en la ciudad de Ordos, Mongolia Interior, dirigido por el padre Qiqigeli y las hermanas) visitaron a pesar de las temperaturas bajo cero, la residencia de ancianos del condado. Además de los regalos de Navidad, llevaron el amor del Señor a los ancianos, a través de la atención médica, la asistencia y la voluntad de escucharlos y pasar un día con ellos. Por último, el párroco dio la bendición a los ancianos y a los enfermeros y asistentes».