viernes, 26 de octubre de 2018

Los independentistas catalanes, entre el sueño y el pragmatismo

El 27 de octubre de 2017, su intento de secesión de España fracasó. Un año después, una parte del independentismo mantiene vivo el sueño de la independencia unilateral pero otros trazan un giro al pragmatismo.

Para los independentistas, el aniversario del 27 de octubre será el de un fracaso. La proclamación de una república catalana en el Parlamento regional quedó frustrada por la destitución del gobierno de Carles Puigdemont, exiliado a Bélgica, y la intervención de la región desde Madrid.

"Había un sentimiento de que podíamos cambiarlo todo, de que podíamos ganar. Lo teníamos muy cerca. Pero ahora lo veo muy negro", recuerda Carmen Roig, una militante independentista en Arenys de Munt, kilómetro cero del proceso de secesión.

Este pueblo de 8.700 habitantes organizó en 2009 una consulta popular sobre la independencia que sería replicada en cientos de municipios y puso la cuestión de la autodeterminación en el centro de la agenda política regional.

Pero la vía unilateral escogida por sus dirigentes, tras múltiples negativas de Madrid a negociar un referéndum no contemplado en la Constitución española, se topó con la intransigencia del gobierno español y la acción de la justicia, que encarceló a varios líderes.

"Hace un año ya y creo que estamos mucho peor. Tenemos a esos pobres en la prisión, a otros en el exilio y no encontramos la manera de salir de esta", lamenta esta mujer jubilada por enfermedad de 59 años.

- "No hablamos de un sueño" -

"Lo que pasó después de la declaración de la República ha demostrado básicamente que la independencia no es posible", señala Antonio Barroso, analista de Teneo Intelligence.

Si bien la llegada al poder del socialista Pedro Sánchez relajó la tensión, su gobierno se opone también a la autodeterminación.

Y ante este muro, los independentistas catalanes no pudieron evitar las divisiones, especialmente entre los partidarios de Puigdemont y Izquierda Republicana de Cataluña (ERC), aliados en el gobierno regional.

La voluntad dialogante de Sánchez jugó un rol primordial en esta ruptura, apunta Gabriel Colomé, politólogo de la Universidad Autónoma de Barcelona.
"Al otro lado de la cancha, en lugar de rebotar con un frontón" como era su antecesor conservador Mariano Rajoy, hay alguien que "empieza a jugar (y eso hace) aflorar las tensiones latentes del espacio independentista".

De un lado está Puigdemont y el espectro más radical, que insisten en mantener la tensión para alcanzar la independencia a corto plazo.

"No hablamos de un sueño, hablamos de una realidad, hablamos de la República catalana", dice un anuncio de Crida Nacional, una nueva formación que lanzará Puigdemont el sábado, en el aniversario de la declaración de independencia.

Tres días después, el 30 de octubre, se presentará el "Consejo de la República", una especie de gobierno catalán en el exilio.

Un discurso que Colomé considera "surrealista", pero en el que "cree firmemente un millón de personas, que piensa que hay un presidente legítimo en el exilio y que no hay democracia en España".

- El difícil giro a la moderación -

En el otro lado del tablero, ERC, y también parte del PDECAT, partido del que surgió Puigdemont, mantienen una postura más pragmática.

"Un año después han llegado a la conclusión que la vía unilateral no es posible y tienen que volver a una lógica de ampliar la base social para llegar al 51%" de independentistas contra el 47,5% de voto obtenidos en los últimos comicios, apunta Colomé.

Es un "objetivo a largo plazo, en 10 o 15 años", según Barroso. Pero "es muy difícil ejecutar un giro moderado cuando se ha movilizado tanto la base" con promesas de éxito inmediato.

Solo el proceso judicial contra 18 dirigentes independentistas, que se espera para principios de año, reagrupa las filas.

Este desencanto se palpa en Arenys de Munt, con sus calles decoradas hasta la saciedad por símbolos independentistas y lazos amarillos que reclaman la liberación de los dirigentes encarcelados.

"Los ciudadanos estamos unidos y dispuestos a dar la cara pero necesitamos un relevo en los liderazgos políticos. Los que no estén dispuestos a darlo todo, que se vayan", asegura Josep Manel Ximenis, exalcalde del municipio e impulsor de la consulta de 2009.

Para él, "la independencia puede llegar cualquier día, como ocurrió con el muro de Berlín, que cayó de un día para otro".

"A partir de algo que no esté previsto puede surgir un movimiento de acción popular que haga caer los muros del Estado español", confía.
Fuente: AFP