lunes, 24 de septiembre de 2018

Alta dosis de fanatismo mueve a los dos partidos tradicionales

El Dr. Marcello Lachi, politólogo, escribió sobre el Sistema Político Paraguayo y el por qué de la larga hegemonía de los partidos Colorado y Liberal. Habló del concepto de “Identificación Partidaria”, que es una idea que surge de la comparación con otros países, como el caso de Demócratas y Republicanos en Estados Unidos. Este concepto señala que una parte importante del electorado “se identifica con un partido desde los primeros años de su mayoría de edad, cuando empieza a ocuparse del voto y del desarrollo de la política en su país, define su posicionamiento, se adhiere y se identifica con un proyecto político, este o no afiliado”.


Este ser político queda identificado con ese mismo partido de forma continua y para siempre, a menos ocurra algo muy fuerte que les haga cambiar de idea. “Puede eventualmente en alguna elección votar a otro, pero siempre se termina definiendo con su partido”. En Paraguay la identificación existe “no como una elección sino que en su gran mayoría es por adscripción, de herencia familiar. Más del 90% de los afiliados del PLRA, lo son porque sus padres lo son”, señaló Lachi.

Los colorados, más que los liberales, en un 50%, votan al partido independientemente de lo que pasa. “Adhieren al partido de forma afectiva, acrítica y sin racionamiento político. Son más fanáticos”. Casi las 2/3 partes de colorados y liberales que van a votar, votan por su partido, independientemente de todo. Y votan especialmente al candidato a presidente de su partido. “Todo confirma las sospechas que teníamos sobre que Paraguay es un sistema estable. Más allá de los problemas como tentativa de golpes de estado, juicio político, etc. Siempre tendremos al partido colorado como primer partido y al liberal como segundo partido”. 

El 80% de la población acepta el modelo clientelista. Esa lógica de que el partido se ocupe del bienestar de su afiliado. En todas las categorías sociales con poquísimas diferencias. Entonces hay una menoría que se escucha mucho o hay mucha hipocresía. Admiten que la lógica directamente es que el partido debe preocuparse por sus afiliados y no de la población en general.

El problema de fondo es la baja cultura política. “Los electores no saben reconocer su propio posicionamiento político. Más del 20% de la población se definía conservador y con las preguntas específicas quedaron apenas un 2% de conservadores”. El trabajo concluye diciendo que no pasa por eliminar la ANR o el PLRA, como creen algunos, “sino más bien que sus electores asuman mayor conciencia política y voten a las autoridades en función de esas ideas políticas”.

El problema no es el sistema electoral, sino la falta de cultura política del electorado. Los partidos tradicionales más que otra cosa son comunidades adscriptivas y afectivas de la gente, que se basa en una tradición de más de 100 años. En 30 años apenas bajo un 10% de incondicionales en los partidos tradicionales, “a este ritmo, se necesitarían 150 años para eliminar el fanatismo electoral”.

Al eliminar las listas sabanas no cambia nada, “según mi punto de vista, el sistema electoral no influye, ni los sistemas políticos tampoco modifican y si lo hacen son extremadamente limitadas”, sentenció el politólogo. No es porque se permita una mejor oferta dentro de los partidos, “los votos van a permitir fácilmente cambiar toda la clase política. Si fuera así en la interna ya habría oportunidad de hacerlo y nadie lo hace”.