martes, 17 de julio de 2018

Ayuda de la Iglesia Católica conmueve a refugiados musulmanes y genera conversiones

Un fraile franciscano que reside en las islas griegas narró cómo el testimonio de caridad de la Iglesia Católica conmueve a los refugiados musulmanes provenientes de Medio Oriente y que incluso motiva a muchos a bautizarse.

El P. John Luke Gregory, Vicario General de la Arquidiócesis de Rodas, y Guardián y Párroco de Rodas de la Custodia de Tierra Santa, contó a ACI Prensa que actualmente en las islas griegas de Cos “tenemos unos dos mil refugiados, en Leros otros dos mil y en Rodas unos cien”.

Explicó que “aún continúan llegando porque los problemas en Siria, en Afganistán, en Irak, en Irán aún no terminan. También estamos recibiendo a muchos kurdos, entre los cuales hay varios niños”.

“Entre los refugiados que llegan hay pocos cristianos. El 99% son musulmanes”, indicó el sacerdote inglés, que varias veces a la semana visita a estas personas junto a un grupo de voluntarios.

En ese sentido, relató que para los refugiados “es algo sorprendente” ver a un católico atendiéndolos.

“Quieren saber por qué hacemos eso. Me dicen ‘pero nosotros no somos cristianos’. Yo les digo ‘a mí no me interesa si no son cristianos, ustedes fueron creados por Dios, el Dios único y verdadero’. Quien viene recibe”, señaló.

“Esto es muy especial para mí como franciscano porque San Francisco de Asís amó a todos. Él amó a los leprosos y fue hasta ellos y por eso yo tengo que ir a buscar a esta gente. No me importa su credo, raza o país. Lo que importa es que son personas creadas a imagen y semejanza de Dios. Eso es lo que San Francisco quería que hiciéramos y es lo que también desea el Papa Francisco”, manifestó el sacerdote.

El P. Luke aclaró que debido a que los refugiados son mayormente musulmanes, no predican para evitar problemas, “pero los que se acercan a mí con una inquietud por la fe, los preparo para el bautismo”.

Comentó que en la isla griega de Leros “me preguntaron qué significaban esas cuentas del rosario, qué es esa cruz, quién es el hombre en la cruz y porqué está allí. Esto permite que se desarrolle una conversación”.
“Se puede evangelizar de una forma discreta”, aseguró.

“Ellos no me olvidarán y tampoco el hecho de que yo haya ido muchas veces a la semana. Y no olvidarán el signo de la cruz, porque es parte de mí y la utilizo”, agregó el P. Luke.

Respecto a los niños, el presbítero inglés contó que ellos “creen que yo soy Papa Noel porque les llevo cosas buenas y quiero verlos sonreír. Son muy inocentes de estos problemas políticos y geográficos que no entienden. Pueden olvidar pronto estos horribles sucesos que vivieron”.

El P. Luke, quien reside en Rodas, explicó a ACI prensa que para escapar de sus países, los refugiados caminan grandes trechos en medio de los peligros. En Turquía “deben encontrar a los traficantes de botes y pagarles mil dólares para cruzar el mar hasta las islas griegas”.

Estos viajes son muy peligrosos y muchos se ahogan durante la noche. “No sabemos cuántos en total. Después tienen que ser encontrados en el mar por la guardia costera. Una vez que llegan, el Gobierno se hace cargo”, relató.

Los refugiados permanecen en las islas griegas hasta conseguir los papeles necesarios pero “no pueden salir de Grecia. Muchos están en Atenas porque los otros países no los dejan entrar, salvo aquellos donde tienen familiares”.

El P. Luke recordó que en agosto del año 2015, cuando el conflicto en Siria había empeorado, recibió una llamada de Cos en la que le dijeron: “Padre, venga rápido, hay 15 mil refugiados aquí”.

“En ese momento me dije que era imposible. Así que fui en bote hasta Cos, que está a unas tres horas de donde yo vivo, y al llegar nunca vi nada igual. La población de Cos es de 13 mil y habían 15 mil refugiados ¿Pueden imaginarse cómo estaba el centro de la ciudad? No tenían donde vivir (...). En las playas habían muchos botes inflables”, narró.

Mientras duró la temporada de turismo, debido a que era verano en el hemisferio norte, los hoteles alimentaron a la gente y los turistas colaboraban con víveres y útiles de aseo. Pero cuando esta terminó en noviembre, “nos quedamos solos con los refugiados”.

El P. Luke indicó que “aquí no hay más que entre 60 y 70 católicos, así que tenemos que trabajar duro”.

“En Rodas nosotros les damos víveres no perecibles y útiles de aseo que todas las semanas compramos en los supermercados y los mandamos al centro de refugiados”, describió.

Además les ofrecen apoyo psicológico. “Mi árabe no es excelente, pero es suficiente para poder entender sus problemas y darles un poco de consuelo”, indicó.  

También dijo a ACI Prensa que los refugiados católicos van a la parroquia Santa Maria della Vittoria en Rodas y en Cos a la parroquia Agnus Dei. Los sábados y domingos se celebran unas seis Misas.

“Trato de hacer lo mejor que puedo porque hay muy pocos católicos aquí, aunque este es un país ortodoxo tratamos de hacer todo lo que podemos”, expresó.
Fuente: aciprensa.com