viernes, 13 de abril de 2018

Mensaje de los Obispos, Sacerdotes y Diáconos de la región norte del Paraguay

Los Obispos, sacerdotes, diáconos de la Diócesis de Concepción, Benjamín Aceval, San Pedro Apóstol y de los Vicariatos Apostólico del Chaco y del Pilcomayo, conformando el Clero de la Región Norte del Paraguay, reunidos en su encuentro pascual anual, en el ex-seminario de Saladillo de Concepción con el objetivo de capacitarnos ante el desafío de la Evangelización y seguir acompañando los dolores y sufrimientos, los anhelos y esperanzas del pueblo de Dios que servimos.
Nos unimos al dolor de Ña Obdulia, Don Apolonio padres de Edelio Morínigo, de Don Félix Urbieta y con las demás víctimas de los secuestros y sus familias. Expresamos nuestra oración y solidaridad, haciendo nuestro el testimonio y el compromiso de los compañeros sacerdotes Pablo Cáceres de la Diócesis de Concepción y Cristhian Paiva de la Diócesis de San Pedro Apóstol, porque han dado testimonio de coherencia y entrega en el acompañamiento de las víctimas de los abusos de las fuerzas públicas y de los organismos del Estados en los conflictos que afecta la zona Norte del país. Rechazamos las infundadas acusaciones y difamaciones por parte de la FTC.

Vemos con preocupación en el norte de nuestro país, los abusos y atropellos de poderes del Estado contra la dignidad de la persona y sus derechos humanos, haciendo caso omiso de las garantías constitucionales de un Estado de Derecho, a través de la presencia de la Fuerza de Tarea Conjunta FCT, que utiliza la Fuerza Pública en forma desmedida, atropellando los hogares y destruyendo sus humildes pertenencias; realizando intervenciones con detenciones irregulares, torturas, extorsiones, acoso sexual, maltratos físicos y psicológicos… Asistimos con dolor las noticias de los rehenes muertos y de otros cuya suerte está en la incertidumbre y desconfianza, la muerte de campesinos, policías y militares, el ambiente de zozobra y miedo en varias comunidades. Lamentamos la decisión de la FTC que ha cerrado las puertas del diálogo en la búsqueda de soluciones con la Pastoral Social. Exigimos la derogación inmediata de la ley 5036/13 que crea la “Fuerza de Tarea Conjunta y la búsqueda de una solución más eficaz que garantice el respeto de la dignidad humana. Repudiamos todo tipo de violencia de los distintos grupos armados ilegales establecidos en el Norte: (llámese EPP, PCC, Ejército del Mariscal López, ACA, ACCA, narcotráfico, tráfico de armas, matones de estancias, …).

Acompañamos el sufrimiento de los pobladores del Chaco, especialmente del Alto Paraguay, aislados por la falta de caminos y quienes enfrentan los rigores de las inundaciones, por la carencia de infraestructuras previsibles como consecuencias del desinterés y la corrupción de las autoridades regionales y nacionales.

Denunciamos la enajenación de inmuebles públicos en manos de extranjeros, que realizan masivas deforestaciones para la explotación ganadera convierte la rica y variada flora y fauna en inmensos pastizales y sojales, generando el desequilibrio climático y ecológico, repercutiendo en los sectores más vulnerables de la población. Una vez más compartimos la preocupación del Papa Francisco expuesta en su carta Encíclica Laudato Si: “la pérdida de selvas y bosques implica al mismo tiempo, la pérdida de especies que podrían significar en el futuro, recursos sumamente importantes, no sólo para la alimentación, sino para la curación de enfermedades y para múltiples servicios” (LS 32).

Condenamos la corrupción imperante y el escándalo de la impunidad de algunas autoridades actuales y exhortamos a nuestro pueblo a elegir consciente y responsablemente a los mejores candidatos para conducir los destinos de nuestra nación.

En medio de tantos dolores, de ambiente tenso, de abusos contra los derechos fundamentales, de muertes, vemos sin embargo señales de la gracia resucitadora de Cristo. Damos gracias a Dios por las comunidades cristianas que apoyan y acompañan a las familias de las víctimas de las violencias y de los abusos.

Alentamos a los muchos dirigentes eclesiales y sociales comprometidos con la verdad y la justicia que tienden sus manos solidarias en la defensa de los derechos humanos de las víctimas de la violencia instalada.


Salimos de este encuentro animados por Jesús Resucitado, que ha vencido a la muerte, para seguir acompañando a nuestras comunidades, a las familias, a los niños, jóvenes y ancianos. Como Obispos, sacerdotes y diáconos expresamos nuestro anhelo y compromiso de que nuestra Iglesia se convierta en el eco de la Palabra de Dios que resuena fuerte y decidida, como palabra y gesto de misericordia, de soporte, de ayuda, de perdón” (MV 25).
Concepción, 12 de abril de 2018