viernes, 10 de febrero de 2017

Papa Francisco a religiosos: En abusos cometidos por sacerdotes está la acción del diablo

Vaticano - En un coloquio con los superiores de las órdenes religiosas transcrito por la revista de los jesuitas La Civiltà Cattolica con motivo de su número 4.000, el Papa Francisco repasa temas como la vida que lleva en el Vaticano y sus problemas, los abusos sexuales por parte del clero, la próxima JMJ Panamá 2019 y el Sínodo de los Obispos en 2018 que reflexionará sobre el discernimiento y los jóvenes.
El encuentro del Santo Padre con los superiores se realizó el pasado 25 de noviembre de 2016 y tuvo una duración aproximada de tres horas. El Pontífice respondió a las preguntas que le plantearon ese día sobre los temas mencionados y algunos otros.

Abusos sexuales en la
 Iglesia

Al responder sobre el trabajo de la Iglesia para evitar los abusos sexuales por parte del clero, el Pontífice afirma que “quizás no hay tiempo para una respuesta muy articulada y confío en vuestra sabiduría".

“Sobre los abusos sexuales: parece que de 4 personas que abusan, 2 habrían sufrido también abusos. Se siembra el abuso en el futuro. Es devastador. Si hay sacerdotes implicados está claro que está en acción la presencia del diablo que estropea la obra de Jesús a través de aquellos que deberían anunciar a Jesús”.

“Pero hablemos claro”, dice Francisco sobre el mismo tema: “Esta es una enfermedad. No se podrá resolver bien el problema. Por tanto, cuidado con recibir en la formación a candidatos en la vida religiosa sin comprobar bien su adecuada madurez afectiva. Por ejemplo: nunca se debe recibir en la vida religiosa o en una diócesis a candidatos que han sido expulsados de otro seminario o Instituto sin pedir información muy clara y detallada sobre los motivos del alejamiento”.

Por otro lado, señala que "el Señor quiere mucho que los religiosos sean pobres. ¡Cuando no lo son el Señor manda un ecónomo que lleva a que el Instituto se equivoque!”.

El "secreto" de su serenidad y corrupción en el Vaticano

“¿Cuál es la fuente de su serenidad?, le preguntan al Papa Francisco. “¡No, no tomo pastillas tranquilizantes!”, responde. "Los italianos dan un buen consejo: para vivir en paz se requiere una santa indiferencia. No tengo problemas en decir que esto que estoy viviendo es una experiencia completamente nueva para mí. En Buenos Aires estaba más ansioso, lo admito. Me sentía más tenso y preocupado. En resumen, no era como ahora. Tuve una experiencia muy particular de paz profunda desde el momento en el que fui elegido. Y no me deja nunca”.

Francisco asegura que “vivo en paz”. “No se cómo explicarlo. En las Congregaciones Generales (las que se celebran siempre antes de un cónclave durante el periodo de sede vacante) se hablaba de los problemas del Vaticano, se hablaba de reformas. Todos las querían. Existe corrupción en Vaticano. Pero estoy en paz. Si hay algún problema, escribo una nota a San José y se la pongo bajo una pequeña escultura que tengo en mi habitación. Es una figura de un San José que duerme. ¡Y normalmente duerme bajo una gran cantidad de notas! Por eso duermo bien: es una gracia de Dios”.

Sínodo sobre la fe, los jóvenes y el discernimiento

Preguntado sobre las razones que le han llevado a decidir que el próximo Sínodo de los Obispos de 2018 reflexione sobre los jóvenes, la fe y el discernimiento, explica que “personalmente tengo mucho en el corazón el tema del discernimiento. El discernimiento une la cuestión de la formación de los jóvenes a la vida: de todos los jóvenes, en particular, con mayor razón, también de los seminaristas y de los futuros sacerdotes”.

El Santo Padre añade que “la formación que acompaña al sacerdocio tiene necesidad de discernimiento. En este momento es uno de los problemas más grandes que tenemos en la formación sacerdotal. En la formación estamos acostumbrados a las fórmulas, a los blancos y negros, pero no a los grises de la vida. Y lo que cuenta es la vida, no las fórmulas".

"Debemos crecer en el discernimiento. La lógica del blanco y del negro puede llevar a la abstracción casuística. Sin embargo, el discernimiento es ir hacia lo gris de la vida según la voluntad de Dios. Y la voluntad de Dios se busca según la verdadera doctrina del Evangelio y no en la fijación de una doctrina abstracta”.

Razonando sobre la formación de los jóvenes y sobre la formación de los seminaristas, he decidido el tema final así como ha sido comunicado: "los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional”, dice el Papa. “La Iglesia debe acompañar a los jóvenes en su camino hacia la madurez, y solo con el discernimiento y no con las abstracciones los jóvenes puedan descubrir su proyecto de vida y vivir una vida de verdad abierta a Dios y al mundo”.

“Por tanto he elegido este tema para introducir el discernimiento con mayor fuerza en la vida de la Iglesia. El otro día hemos tenido la segunda reunión del Consejo post sinodal. Se ha discutido bastante bien sobre este argumento. Han preparado el primer borrador sobre los Lineamenta que se deberá enviar rápido a las Conferencias Episcopales. Han trabajado también religiosos. Ha salido un borrador bien preparado”.

Francisco añade que el “punto clave” es el discernimiento “que es siempre dinámico, como la vida”. “Las cosas estáticas no funcionan. Sobre todo con los jóvenes”, añade.

“Cuando yo era joven, la moda era hacer reuniones. Hoy las cosas estáticas como las reuniones no van bien. Se debe trabajar con los jóvenes haciendo cosas, trabajando, con las misiones populares, el trabajo social, yendo cada semana a dar de comer al sintecho. Los jóvenes encuentran al Señor en la acción. Después de la acción se debe hacer una reflexión. Pero la reflexión por sí sola no ayuda: son ideas… solo ideas. Por tanto, dos palabras: escucha y movimiento. Esto es importante”.

Francisco añade que no solo se debe formar “a los jóvenes en la escucha, sino ante todo escucharles, a los mismos jóvenes. Esta es una primera tarea importantísima de la Iglesia: la escucha de los jóvenes. Y en la preparación del Sínodo la presencia de los religiosos es de verdad importante, porque los religiosos trabajan mucho con los jóvenes”. 

JMJ Panamá 2019

El Pontífice habla también sobre los 3 temas marianos elegidos para la JMJ de Panamá que se celebrará del 22 al 27 enero de 2019: “¡Los temas marianos para las próximas 3 Jornadas Mundiales no los he elegido yo! Desde América latina han pedido esto: una fuerte presencia mariana. Es verdad que América latina es muy mariana, y a mi me ha parecido algo muy bueno. No ha habido otras propuestas, y yo estaba contento así. ¡Pero la Virgen de verdad! No la Virgen jefe de una oficina de correos que cada día envía una carta distinta diciendo: ‘Hijos míos, hagan esto y después al día siguiente hagan esto otro”.

Francisco subraya que “la Virgen verdadera es la que genera Jesús en nuestro corazón, que es Madre. Esta moda de la Virgen ‘superstar’, como una protagonista que se pone a sí misma en el centro, no es católica”.
Vida religiosa y profecía

El Papa Francisco asegura que hay que “ser radicales en la profecía”. “A mí esto me importa mucho. Tomaré como ‘icono’ a Joel 3. Me viene a menudo a la mente, y sé que viene de Dios. Dice: ‘Los ancianos tendrán sueños y los jóvenes profetizarán’. Este verso es un núcleo de la espiritualidad de las generaciones”, asegura.

El Pontífice añade que “ser radicales en la profecía es el famoso ‘sine glosa’, la regla ‘sine glosa’, el Evangelio ‘sine glosa’. Es decir, ¡sin calmantes!”. “El Evangelio es tomado sin calmantes. Incluso el asceta puede ser mundano. Y en su lugar debe ser profético. Cuando entré en el noviciado de los jesuitas, mi dieron el cilicio. Está bien también el cilicio, pero cuidado: no debe ayudarme a demostrar lo bueno o lo fuerte que soy. La verdadera ascésis debe hacerme más libre”.

Qué aportan los religiosos a la Iglesia

El Papa Francisco indica que “en las estructuras de la Iglesia entra el clima mundano y principesco, y los religiosos pueden contribuir a destruir este clima nefasto. ¡Y no es necesario convertirse en cardenales para creerse príncipes! Basta con ser clericales. Esto es lo peor que hay en la organización de la Iglesia. Los religiosos pueden dar el testimonio de un iceberg bocabajo, donde la punta, es decir el vértice, el jefe, está dado la vuelta, está en lo bajo”.

Una Iglesia en salida

El Pontífice subraya que “la Iglesia ha nacido en salida”. “Estaba cerrada en el Cenáculo y después salió. Y debe permanecer en salida. No debe volver a cerrarse en el Cenáculo. Jesús ha querido que fuese así. Y ‘fuera’ significa eso a lo que yo llamo periferias, existenciales y sociales”.

“Los pobres existenciales y sociales empujan a la Iglesia fuera de sí misma. Pensemos en una forma de pobreza, la que está unida al problema de los inmigrantes y de los refugiados: ¡más importantes que los acuerdos internacionales son las vidas de estas personas! Recordémoslo siempre: la misericordia es Dios en salida. Y Dios es siempre misericordioso. ¡También vosotros debéis salir!”.
Fuente: aciprensa.com